lunes, 28 de enero de 2008

Ser o no ser...lesbiana




¿Por qué utilizar la identidad "lesbiana" en nuestras acciones? ¿Cuál es la ganancia política que esto conlleva? ¿Cuál es la diferencia entre ser "lesbiana feminista" o simplemente "feminista"?




Mi respuesta es que lo hacemos porque es útil para posicionarnos, es decir, sirve para situar nuestras intervenciones.
El término “lesbiana” puede resultarnos frágil e inconsistente a la hora de definir “prácticas sexuales” o “sexualidades” cuando desde nuestras intervenciones militantes justamente lo que intentamos es desmitificar la sexualidad como algo estático, dado e inmóvil. Puede convertirse en una cárcel que nos deje cristalizadas en una “manera” de relacionarnos con el mundo, cuando justamente lo que queremos decir desde Baruyera es que la sexualidad es un amplio campo (sino el más vasto) de creatividad, de búsqueda y de confrontación con nosotrxs, nuestro cuerpo y el cuerpo social del que somos parte.
Finalmente “Lesbiana” puede ser (y en muchos casos lo es) un llamado a “clasificarnos” y “etiquetarnos” para resguardo de la normalidad heterosexista que inventa y reproduce el dualismo heterosexualidad-homosexualidad, entre otros.

Desde Baruyera reivindicamos el término “lesbianas” desde el lugar situado de contrastar la existencia de otro orden en la economía de las relaciones, que específicamente sucede entre mujeres.
Como lesbianas no sólo somos parte de la producción heteropatriarcal que significa ser mujer sino además somos negadas (hasta en la invención heterosexual de la homosexualidad), por fundar organizaciones vinculares afectivas sin la participación masculina. Toda una amenaza latente para el sistema reproductivo/ monogámico / heterosexual, bajo dominio masculino, que rige a las sociedades actuales.

En definitiva consideramos que el uso de la palabra lesbiana en nuestras intervenciones a riesgo de parecernos muchas veces incompleta en un sentido, y necesariamente puesta en cuestionamiento constante sobre su significado, alcance, y cooptación institucional (parte de la justificación de porqué es importante resignificar términos más extremos como tortillera), en otro, sigue siendo una identidad- y por ende posición política- de denuncia y lucha que subvierte los discursos que rigen las prácticas socialmente instituidas.

Verónica


2 comentarios:

musidora dijo...

Este es un comentario larguísimo, pero leyendo lo que escribiste sobre la categoría lesbiana me acordé de unas palabras de Judith Halberstam, la autora del libro queer Masculinidades de Mujer.
Te copio aca abajo la respuesta que da cuando le preguntan sobre la utilidad de las categorías para cualquier movimiento político:

"Para mí, el término masculinidad de MUJER también deja constancia de lo que tan sólo puede llamarse un “impulso taxonómico”. Mi libro defiende una mayor complejidad taxonómica en nuestras historias queer. A diferencia de una teórica como Butler que ve las categorías como algo perpetuamente sospechoso, yo soy partidaria de la categorización como una manera de crear espacios para actos, identidades y formas de ser que de otro modo serían innombrables. También pienso que la proliferación de categorías ofrece una alternativa a la reivindicación humanista trivial de que las categorías inhiben al yo único y crean compartimentos para lo que sería, de no existir estas, un espíritu indomable. La gente que considera que no vive dentro de categorías, generalmente se beneficia de no nombrar donde se ubican. Yo intento ofrecer algunos nombres nuevos para aquellos espacios que anteriormente eran inhabitables. De hecho, mi inspiración taxonómica procede de la introducción al libro Epistemología del Armario de Eve Sedgwick en la que se ofrece una lista acerca de las maneras en las que las personas pueden cartografiar las sexualidades y los deseos. Su lista rechaza la banalidad de los compuestos binarios homo-hetero y sugiere que nuestras limitaciones provienen no sólo de la ley sino también de fallos de la imaginación. Espero que mi obra pueda ayudar a imaginar de nuevo el complejo conjunto de relaciones que existe entre la sexualidad, el género, la raza y la clase social"

La entrevista entera puede bajarse de
http://www.rebelion.org/mujer/040429halberstam.htm

está lindo el tema planteado, un beso
paula

Anónimo dijo...

así se escribe, veri, aunque porqué se escriba por qué...

al fin y al cabo, las reglas (gramaticales?) son también un aparato del patriarcado... abajo con ellas!

s